António Guterres (Secretario General) con motivo del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria
Los trabajadores humanitarios son el último salvavidas para los más de 300 millones de personas atrapadas en conflictos o desastres.
Aun así, se está reduciendo la financiación que se les destina.
Y cada vez se atenta más contra quienes prestan ayuda humanitaria.
El año pasado, murieron al menos 390 trabajadores humanitarios en distintas partes del mundo: cifra récord total.
En Gaza, el Sudán y Myanmar, entre muchos otros lugares.
El derecho internacional es claro: hay que respetar y proteger a los trabajadores humanitarios. Nunca pueden ser blanco de ataques.
Esta norma no se negocia y es vinculante para todas las partes en los conflictos, en todo momento y en todos lados.
No obstante, se cruzan los límites impunemente.
Los Gobiernos han prometido actuar, y el Consejo de Seguridad ha trazado un plan para proteger a los trabajadores humanitarios y la labor vital que realizan.
Las normas y las herramientas están ahí. Lo que falta es la voluntad política... y el valor moral.
Este Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, rindamos homenaje a los caídos y actuemos:
Para proteger a todos y cada uno de los trabajadores humanitarios y para invertir en su seguridad.
Para terminar con las mentiras que se cobran vidas.
Para reforzar la rendición de cuentas y llevar a los infractores ante la justicia.
Para detener el flujo de armas a las partes que violan el derecho internacional.
Digamos al unísono: atentar contra los trabajadores humanitarios es atentar contra la humanidad.
Tenemos que #ActuarPorLaHumanidad